Noticias

RSS document
  1. En la actualidad, continua el debate sobre si el cerebro humano está hecho con las mismas piezas básicas (aunque tres veces mayor su tamaño) que el cerebro de un primate. Un nuevo estudio (el mayor estudio genético hasta ahora) comparó el encéfalo de humanos y primates. Esta es la primera vez que se ha analizado la actividad genética en 16 zonas diferentes del cerebro de seis humanos, cinco chimpancés y otros tantos macacos. Para reunir las muestras se ha llevado 10 años y analizarlas e interpretarlas otros cinco. Lo primero que muestran los resultados, es que predomina la similitud a nivel molecular entre las tres especies y en todas las áreas analizadas. Lo segundo, es que las diferencias aparecen justo donde no se esperaba encontrarlas. “Todos apostábamos por ver más diferencias en la corteza prefrontal, donde reside el pensamiento complejo”, explica Tomás Marqués-Bonet, genetista del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona y coautor del estudio. La acción de los genes en esta zona resulta muy similar en los tres primates. En cambio, el área con una actividad más característicamente humana es el cuerpo estriado, una zona mucho más profunda relacionada con el movimiento y la coordinación corporal. Aquí los humanos se diferencian por una actividad superior de las neuronas inhibidoras y la expresión superior de dos genes relacionados con la producción de dopamina, un neurotransmisor esencial cuya pérdida provoca párkinson. Además, aparecen divergencias en el cerebelo (una de las zonas más primitivas del cerebro) en la expresión del gen ZP2, otra sorpresa, pues está relacionado con las probabilidades de que los espermatozoides fecunden el óvulo. Dentro de la corteza prefrontal humana, está más activo el gen MET, relacionado con el autismo. Por el momento los autores del estudio, coordinado por el equipo de Nenad Sestan, en la Universidad de Yale (Estados Unidos), no tienen la precisión de la magnitud de cada una de las diferencias encontradas. “Nuestros datos sugieren que hay numerosas diferencias en la expresión genética en todas las partes del cerebro entre humanos y chimpancés”, explica Sestan. “Alguna de estas diferencias son sutiles, algo más de expresión de un gen aquí, algo menos allá”, pero “hasta estas pequeñas diferencias pueden tener importantes consecuencias funcionales”, señala. Los investigadores han creado el mapa más completo de la expresión génica en el cerebro de humano y primates y piensan que estudiarlo en detalle llevará años a su equipo y a muchos otros. Con información de Science   
  2. Un estudio realizado en el Departamento de Genética y Biología Molecular del Cinvestav, por Jaime García Mena y Fernando Hernández Quiroz, reveló que el consumo moderado de cerveza sin alcohol tipo lager puede ser de beneficio para la salud. El estudio fue apoyado por el Consejo de Investigación Sobre Salud y Cerveza de México que aprobó un protocolo experimental donde 35 personas entre los 20 y 40 años, mitad hombres y mitad mujeres, consumieron durante un mes una lata de cerveza sin alcohol (sólo 0.5 por ciento) tipo Lager de 355 ml, acompañada de alimentos. A cada participante se le dio seguimiento el día inicial, después a los 15 días y finalmente al día 30; donde la valoración consistió en medir sus características antropométricas y pruebas bioquímicas entre las que se evaluaron varios metabolitos en sangre; también se tomaron muestras de copro para definir su diversidad microbiana durante la intervención. En el estudio se observó una disminución de los niveles de glucosa en ayunas dentro de rangos normales y un aumento moderado en la funcionalidad de las células beta activas en el páncreas (donde se produce la insulina). “Tener niveles bajos de glucosa es algo interesante si se relaciona con el consumo de cerveza, porque los mexicanos al ser propensos a padecer diabetes tipo 2 en la madurez, presentan un descontrol en la cantidad de glucosa por las mañanas”, explicó el titular del Laboratorio de Referencia y Apoyo para Caracterización de Genomas, Transcriptomas y Microbiomas. La investigación observó también un cambio en la diversidad de la microbiota intestinal de las personas participantes, donde la abundancia relativa de bacterias que tenían originalmente se modificó presentando mayor abundancia de un tipo de bacterias llamado Bacteroidetes, en relación a otro llamado Firmicutes . El hallazgo es importante porque ante la presencia de sobrepeso u obesidad, los seres humanos presentan un desbalance entre estos dos tipos de bacterias principales en el colón: los Bacteroidetes y los Firmicutes , por lo tanto, en una situación de esta naturaleza la cantidad de Bacteroidetes disminuye y el consumo de cerveza los aumenta, lo cual es un beneficio para la salud del individuo. “El estudio genera datos para pensar que parte del efecto benéfico de la cerveza en la salud consiste en la generación de un aumento de la abundancia de los Bacteroidetes asociados a peso normal, previniendo la obesidad, hay más detalles sobre otras bacterias que aumentaron o disminuyeron, pero en general, la diversidad bacteriana nos demostró esto”, señaló el investigador. No se observó ningún cambio en el balance de la fermentación bacteriana del colón y del tracto digestivo que pudiera asociarse con la obesidad, cuando se dio seguimiento y se evaluaron los ácidos grasos de cadena corta; tampoco se vio un aumento o disminución del butirato; es decir, no se observó que la ingesta de cerveza tuviera un efecto negativo en la capacidad fermentativa de la microbiota, aunque hayan aumentado los Bacteroidetes . Los investigadores piensan que el beneficio a la salud promovido por el consumo de cerveza podría ser mediado por otro tipo de molécula o metabolito presente en la bebida que sería importante estudiar, porque una vez identificadas las bacterias, el siguiente paso es definir el tipo de fermentación que realizan, entre ellos los Bacteroidetes . Un dato importante expuesto por el estudio fue que el consumo de cerveza no provoca aumento en el índice corporal de las personas o que su relación cintura cadera aumentara; ya que estos son valores importantes para evaluar riesgo cardiovascular. “Esto muestra que el consumo de cerveza en forma moderada no genera aumento de grasa ventral, ni causa obesidad y tampoco aumenta la presión arterial”, precisó el investigador. El estudio tuvo el objetivo de evaluar el efecto benéfico que el consumo moderado de cerveza podría tener en la salud de los mexicanos; la información generada ha sido reportada a la institución que promovió el estudio; se dio pie a una tesis de maestría y se encuentra en preparación un artículo para reportar los hallazgos en una publicación especializada. “Lo que se puede decir a manera de conclusión es que en los mexicanos, el consumo moderado de cerveza sin alcohol baja la glucosa del torrente sanguíneo en ayunas y causa un cambio en la microbiota, promoviendo un incremento en la abundancia de bacterias relacionadas con peso normal”, sostuvo Jaime García Mena.
  3. Un estudio realizado por investigadores del Instituto de Ciencias del Mar (Barcelona, España) sugiere que la diversificación de especies marinas pudo ralentizarse no sólo por la escasez de alimentos, sino como consecuencia del continuo reciclado de la corteza oceánica. Pedro Cermeño, uno de los directores de la investigación, explica que “el tamaño inmutable de la Tierra implica que el fondo del mar debe destruirse casi al mismo ritmo que se crea, por lo que la corteza oceánica rara vez tiene más de 200 millones de años de antigüedad”. De acuerdo con el investigador, “si uno imagina la corteza terrestre como un rompecabezas, cuyas piezas son las placas tectónicas, y teniendo en cuenta que el tamaño del planeta no cambia, se entiende que cuando un trozo de una placa se hunde bajo otra placa (subducción) y desaparece de la superficie terrestre, por algún otro lado aparecerá otro trozo”. Este suceso implica la destrucción de lecho marino y por lo tanto la destrucción de hábitat. Durante el estudio, el equipo corrigió las curvas de diversidad tradicionales por cambios en la disponibilidad de alimento a lo largo del tiempo, posteriormente, las estimaciones resultantes de diversidad en cada intervalo de tiempo se compararon con la edad media del lecho marino en el mismo intervalo. Los resultados arrojaron que existe una relación causa-efecto entre la edad del lecho marino y la diversidad. Es decir, los niveles de diversidad respondían de forma consistente a los cambios en la velocidad de los movimientos de las placas. Cermeño agregó que “este fascinante vínculo entre la historia geológica del lecho marino y la diversidad de los invertebrados marinos permitiría explicar por qué la diversidad en los océanos es inferior a la que exhiben los ecosistemas terrestres”. Con información de Scientific Reports  y el Instituto de Ciencias del Mar
  4. Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Oregón (Estados Unidos) ha dirigido un estudio cuyos resultados demuestran que el animal más grande del mundo: la ballena azul, utiliza dos diferentes estrategias de caza dependiendo de su presa. De acuerdo con los resultados, cuando estos animales marinos cazan a  una profundidad de 70 metros generalmente se comportan como diestros, ya que realizan giros hacia dicha dirección para atravesar los bancos de krill (crustáceo marino) de los cuales se alimenta. Sin embargo, cuando se encuentran cerca de la superficie y por lo tanto la abundancia de krill es menor, las ballenas realizan giros hacia la izquierda de modo que puedan mantener su ojo derecho sobre sus presas.  Los investigadores explican que esta característica puede deberse a que siguen la captura con el ojo derecho. Si las ballenas, al acercarse a la presa, giran hacia la derecha la perderían de vista, lo que reduce sus posibilidades de éxito, mientras que si giran a la izquierda, la mantienen a la vista. Para llegar a estas conclusiones, los investigadores estudiaron durante varios años a 63 ballenas de esta especie en las aguas de California. Cabe destacar que este fenómeno nunca se había documentado en las ballenas azules, sin embargo esta misma característica es lo que genera la destreza en los seres humanos y el uso de herramientas entre los simios. El coautor de la investigación explicó que “hasta donde sabemos, este es el primer ejemplo en el que los animales muestran diferentes comportamientos lateralizados según el contexto de la tarea que se realiza". Con información de  Universidad Estatal de Oregón   y Current Biology 
  5. La insuficiencia cardiaca es comúnmente causada por ataques cardiacos, pero la mitad de los casos se deben a otros factores de riesgo, incluidas las infecciones virales.  Sin embargo, la respuesta inmune del corazón a dichas amenazas es poco conocida. La investigadora Slava Epelman del Instituto de Investigación del Hospital General de Toronto (Canadá) y su equipo de investigación infectaron ratones con un virus que causó una leve infección en el corazón. El equipo identificó células inmunes cardiacas que generaron células T antivirales, lo que ayudó a prevenir el daño cardíaco a largo plazo. Este descubrimiento es un avance hacia la comprensión de por qué sólo algunas personas que contraen infecciones virales del corazón desarrollan insuficiencia cardíaca. El siguiente paso en esta investigación es si la resistencia del corazón a las lesiones, como la causada por un ataque cardíaco, cambia después de la infección viral, y si el uso de células inmunes para detectar infecciones adquiridas previamente en personas con insuficiencia cardíaca puede ayudar en el tratamiento. Con información de Nature 

Enlaces

     
     
Bases para Licitaciones        

Coordinación Académica

Mayores informes:

Correo: materiales@cinvestav.mx
Tel: (442) 2119948